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Los demonios de la noche.

LOS DEMONIOS DE LA NOCHE
Cuando el sol se hunde en el horizonte
Y el fulgor de la oscuridad nos repleta
Con sus sombras vestidas infamemente
De tranquilidad,
Los demonios de la noche
Comienzan su caminata
Buscando nuevas vidas para atormentar.
Se escabullen en los rincones más oscuros,
En los más desolados.
Trepan todos los muros y tienen las llaves de cada puerta.
No hay lugar en el mundo que pueda escondernos
De sus terribles deseos,
Ni manos que nos aten a la tierra
Si sus ojos nos encuentran.
La compasión ya la han olvidado
Y la tregua es una palabra que les sabe a derrota.
¿Has sentido alguna presencia en habitaciones solitarias?.
¿Has caminado sólo en la noche, escuchando débilmente
pasos de pies invisibles que te siguen?.
¿Has despertado a mitad de la noche, sobresaltado,
con el sudor atravesado en la garganta,
mientras unas pequeñas risas se pierden en la soledad del vacío
impenetrable de la oscuridad más cruel?.
Entonces,
Ten cuidado.
Los demonios de la noche
Se han interesado en ti.
Rafael Toro.
Infierno

INFIERNO
Estoy en el camino de tierra negra,
Dando pasos en este oscuro suelo
Que salpica su polvo en mis pies pequeños.
No sé dónde me dirijo
Y si llegaré a algún lugar tranquilo.
No hay cansancio aún,
en mi cuerpo maltrecho,
Pero sé que se aproxima el ocaso.
No veo luz alguna
Y mis ojos no distinguen estas manos secas
Que me duelen de tanto palpar el vacío.
La noche es eterna en este paraje sin sol,
Sin brillo
Y no veo señas de otros como yo.
Los sonidos se han extinguido por completo
Y puedo sentir la nada que atraviesa mi piel
Como espada de muerte.
Los recuerdos se pierden despedazados
Como destellos fugaces que perecen
En la negrura de la soledad infinita.
Los pensamientos pasan sin prisa
Y la incertidumbre domina mis decisiones.
En este mundo olvidado,
Me he convertido en un espejismo de mi sombra
Y desesperado,
Reposo sobre esta oscura tierra
Deseando
Que los fieles sirvientes
De la vida o de la muerte
Se presenten
Y reclamen los despojos de mi alma.
Rafael Toro.
Desesperación

DESESPERACIÓN
En la ignominia del comienzo,
Ya era débil,
Cuando alcance a reír con mil risas,
Cuando canté felicidad
Con esta voz arrogante.
No siempre creí en el destino,
Ni esperé quitarme de encima
Esta desgracia que me persigue
Como río tormentoso
Que pretende alcanzar su mar.
¡Oh vida!,
¡Dime!,
¿Dónde está mi mar?,
¿Dónde puedo reposar estos pies?.
¿Qué redención,
En playas
De blancas arenas
Espera el calvario de mi tranquilidad?.
Ya no quiero seguir corriendo
Tras las polvaredas
Dejadas en los caminos que no me llevan
A ningún lugar.
Recuerda que
El aire huye de mí
Y ha renunciado,
Cobardemente,
A concederme
El soplo benigno de sus tiempos.
Me aniquila el sollozo
Que he dejado atrás,
Como sobras de un festín
Al cual no fui
Elegantemente invitado.
¿Eso es?.
¿No fui suficiente para estar
Entre tus agasajados?.
¿Soy tu error,
La vergüenza de tu infinita creación?.
Dime vida,
¿Dónde está mi mar?.
Olvida la petulancia
De tu reinado
Y no desprecies esta súplica
Que ya está embriagada de los
Aromas de tu enemigo.
Pero,
Un último intento es suficiente.
Y te pido,
Aún tuyo,
Casi no,
Que no escondas
Entre tus sombríos secretos
La paz de tu voz,
Porque mis manos cansadas
Y desesperanzadas
Todavía la pueden detener.
Rafael Toro.




